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Plan9 Review: A Monster Calls (2016) la emoción calculada

4 enero, 2017

Plan9 Review: A Monster Calls (2016) la emoción calculada

Muchos podrán decir que A Monster Calls es una película tramposa. Tramposa en su configuración como un blockbuster familiar, que parece, estar diseñado milimétricamente para que te conmuevas.

Tramposa en casi ni intentar esconder la moraleja de una fábula que se dibuja –nunca mejor dicho- sobre los afectos y las relaciones; tramposa, porque a pesar de que es consciente de todo su melodrama, sigue escondiendo dentro de sí, la fuerza cohesiva para que su misma historia nos resulte empática. 

Aunque sea un poco por la fuerza.

De todas formas, esto es algo que parece resultar sencillo para el director de El Orfanato y Lo Imposible.

Bayona, ha armado en base a la familia casi toda su filmografía y principalmente, ha encontrado en la figura de la madre, un pilar sobre el cual desarrollar su narrativa.

En A Monster Calls, el barcelonés, encuentra en la breve novela de Patrick Ness, un vehículo perfecto para retratar sus obsesiones y temas preferidos.

Y la conjunción de estos elementos es una bonita historia sobre perdida. No mucho más, pero tampoco no mucho menos.

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Connor O’Malley (Lewis MacDougall) es un chico de 12 años, “muy grande para ser un niño y muy pequeño para ser un joven” que lidia con la enfermedad terminal de su madre Lizzie Clayton (Felicity Jones).

A parte de tener un inusual talento para el dibujo, el retraído muchacho debe lidiar con las responsabilidades que provienen de los cuidados de su madre (y su propio autocuidado), un padre ausente; una abuela con la que la relación es conflictiva (una siempre sólida Sigourney Weaver) (Sigourney, te amo) y el típico bully de la escuela.

Es en este escenario en donde Connor, se encuentra cara a cara con un monstruo (con la voz de Liam Neeson) nacido de un viejo árbol cerca de su hogar, y que cual fantasma de navidad, viene a contarle tres historias que desembocarán en una enseñanza.

Toda la cinta de Bayona se sostiene sobre la obvia tesis de lidiar con la muerte. Con la aceptación de la pérdida, y el entendimiento de nuestras propias y conflictivas emociones. 

Y a pesar de que cumple, todo el conjunto se siente a veces un pelín demasiado planificado.

Los tonos grises y azules, los contrastes amarillentos, negros y anaranjados, los planos fuera de foco y las escasas apariciones de los adultos, crean este mundo en donde nos centramos en la visión de Connor.

Un cuento contado por y para él, que se vuelve nuestro narrador poco confiable, y que por momentos parece diluirse en el drama fácil pero que a punta de una correcta actuación, logra sacar el conjunto a flote.

Eso sí, hay una curiosidad que nos queda dando vuelta en A Monster Calls. Y es que a diferencia de las otras películas del español, en donde lo adultos son piezas claves en la construcción de la identidad de los hijos, amén, de ser además casi los protagonistas, acá, resulta todo lo contrario.

Los adultos son seres incapaces de comprender, pero no por falta de empatía, sino porque la historia siempre la vemos por medio de la perspectiva de O’Malley  que finalmente, no es más que un niño lidiando con una situación muy trágica; poniéndonos en una posición incómoda.

Eso es quizá el paso fallido de Bayona.

Si en el Orfanato la protagonista era Laura y su búsqueda incansable por su hijo adoptivo Simón, además, de cierta dilucidación sobre su niñez y la incapacidad de avanzar completamente, en Lo Imposible era literalmente, la búsqueda de padres e hijos, y la habilidad de sobreponerse a todos los males de la familia. Simbólica, y tácitamente.Un relato contado a partes iguales entre adultos y niños.

Pero acá no poseemos la conexión. Esa conexión.

En Un Monstruo viene a verme, somos testigos de un relato dominado casi en su totalidad por la visión del chico y es en nuestra calidad de extraños a su drama, que quizás el conjunto nos parezca algo frío.

Finalmente logramos entender las motivaciónes y los miedos del joven, pero los adultos son tan lejanos a nosotros, que solo podemos sentir pena.

Una pena que es un arma de doble filo.

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Sin embargo, no me malentiendan

A Monster Calls es una película sólida. Todo su conjunto es mucho más que correcto. La fotografía de Oscar Faura (habitual de Bayona) brinda esa tonalidad nostálgica y dorada, su montaje a cargo de la dupla Bernat Vilaplana (habitual de Guillermo del Toro) y Jaume Martí transmite esa sensación de fabula divididad en actos muy claros y que la vuelve, a los ojos de este servidor, en un cuento al más puro estilo “spielbergiano”.

Quizá por eso Bayona es el elegido para continuar con la secuela de Jurassic World. Una cinta con mucho de elementos relacionados con los chicos.

A Monster Calls no es una cinta perfecta o soberbia ni por asomo, pero para un director empecinado en crear relaciones humanas sobre el drama y la perdida y que ve en la catarsis, la mejor herramienta para estar en paz con uno mismo y los demás, lograr dar con la dosis correcta es todo un merito

Al final, todo es sobre conmover con la naturaleza de la perdida. Creo que ese fin, es bastante noble. 

Y también creo, que hay que respetar eso. 

Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.
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