El Infinito

Plan9 Review: Inside Llewyn Davis (2013)

18 agosto, 2015

Plan9 Review: Inside Llewyn Davis (2013)

Inside Llewyn Davis es una película injusta, en muchos sentidos. Es de esas cintas que te desarman si te pillan desprevenido, que captura la esencia de una época, en una ficción mucho más real que cualquier drama de temporada.

Es honesta, brutal, real, con una factura impecable –sello del director bicéfalo, los hermanos Coen- y por sobre todo, hecha con cariño, mucho cariño por la música.

Decir que es lo mejor que han hecho en un largo tiempo, puede ser, como decía en un principio, injusto. Injusto porque si bien lo último que venían haciendo, desde la comedia Burn After Reading, A Serious Man (y que habían estado recuperando un poco el tono de comedia que muy bien saben hacer los Coen) y el experimento True Grit (que sigue en la línea de No Country) con Inside, recuperan un aire que recuerda mucho a otras cintas, como Barton Fink o The Man Who Wasn’t There pero que sin embargo  tampoco se parece a nada que hayan hecho antes, lo que abre un aspecto desconocido (por lo menos para mí) de estos genios.

Llewyn Davis es un cantante de música folk que sobrevive en Greenwich Village durante los años 60, sin dinero, un disco que no se vende, durmiendo de sofá en sofá, con escasas relaciones humanas que mantener –aparte de un gato(s) inusualmente carismático(s)-  y todavía lidiando con el dolor  del suicidio de su compañero Mike.

Toda esta miserabilidad humana tampoco es gratuita. Llewyn es un ser humano apático, ensimismado y obtuso. Su capacidad de sabotaje se encuentra presente en todo momento, y enmarcada en todas sus actitudes. Desde las conversaciones que no es capaz de sostener, hasta la soberbia que  impregna su talento.

Porque ahí reside una de las grandes virtudes de la cinta. Los Coen son capaces de hacernos reflexionar sobre el destino que le depara a la gente que es talentosa pero que se aísla por un complejo de superioridad no asumida y que  los lleva a un estado de autocompadecencia.

Gente que no le gusta estar sumergida en el fango pero que realmente no hace mucho por salir de ahí.

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Oscar Isaac, entrega una actuación sólida. Llewyn está libremente basado en Dave Van Ronk, a.k.a The Mayor Of MacDougal Street, un destacado intérprete folk neoyorquino y artista importante en el Greenwich Village de comienzos de los años 60. Isaac da justo con el tono que requiere el personaje, el fiel retrato del artista que parece que no puede surgir. Su único compañero es un gato que se ve obligado a cuidar y parece ser la única relación estable en su vida.

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Oscar, en medio del implacable invierno de Nueva York, es acosado por obstáculos aparentemente insuperables, algunos de ellos de su propia fabricación. Y aunque el peso de la película reside justamente en estos hombros (que con holgura soporta la cinta) el resto del casting está igual de sólido. Desde Carey Mulligan, hasta (increíblemente) Justin Timberlake, vemos desfilar a toda la gente que rodea al cantante con soltura y buenas actuaciones.

Los Coen quieren decirnos literalmente que la música es catarsis –el soundtrack contiene una selección suprema de música folk, con la presencia de artistas como Dylan, Chandler y Kauffman–; irónicamente, Llewyn, trata de escapar de sí mismo y se refugia en su guitarra para alejarse de la gente que profana una mínima empatía hacia su persona.

Cree que su talento es una armadura, pero tarda en comprender que el éxito también es cuestión de suerte.

Esta idea del éxito fortuito es una de las premisas centrales de Balada de un hombre común, que aunada a la maestría de los Coen para construir personajes, y al intercambio corrosivo de diálogos, logran que la cinta sea un pequeño estudio sobre los límites que tiene el ser humano para conseguir aquello que cree merecer.

Un relato intimista y muy triste. Inside es realmente una película de mierda, te refleja en la cara una verdad que hasta el día de hoy sigue siendo cierta: A veces las cosas salen mal y no hay nada que puedas hacer. Incluso, con toda a voluntad del mundo. Las cosas salen mal simplemente porque uno no está ni el lugar ni el momento indicado.

Eso es lo que al menos en una primera lectura  pareciese retratar la fatalista historia de los hermanos y que sin asco, cuando la fui a ver, me emocionó como hace tiempo no lo hacía alguna peli.

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Los Coen son parte de esa rara casta de directores que saben combinar con pasión el arte y los negocios. Han hecho de sí mismos una importante marca, que los potencia. Crean productos modestos que reflejan parte de una identidad, y no por eso dejar de ser atractivos para la crítica y el público, ahondan en temas que si bien pareciesen poseer cierto común denominador (el dinero, el crimen, la histeria etc.) solo se parecen en eso, elementos superficiales.

Inside Llewyn Davis retrata el alma de aquellos que han sido aquejados por la mediocridad y la autocomplacencia, algunos seres, que, pretendiendo vivir como un marginado, se conforman con vivir el día. Gente que no gusta de correr solo por querer caminar, aunque sea con los zapatos rotos, aunque sea con dos pesos en el bolsillo, aunque sea menospreciando su propio talento.

Esta reseña la hice cuando salió la cinta acá en Chile. Eso fue el año pasado. Había permanecido inedita (la reseña, obvio), bueno, hasta ahora. Aunque sigo creyendo en todo lo que escribí en ese minuto. Ojalá disfruten la peli tanto como yo.

Le damos 9 de 9 Alfs

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ALF

 

 

 

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Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.
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