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Plan9 Review: Girlboss o cómo hacer una comedia vacía

11 mayo, 2017

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Plan9 Review: Girlboss o cómo hacer una comedia vacía

Girlboss nos cuenta la historia de Sophia, una chica de 23 años que, al parecer, recientemente ha dejado de vivir en la casa de sus padres para poder empezar a vivir su vida de “adulta”, para demostrar madurez y tener el control de sus acciones.

La serie posee la fórmula básica de una comedia gringa: las situaciones tragicómicas rodeada de personajes que poseen diversos defectos, y los resaltan, pero al final todo tiene una solución simple y clara.

De nada a nada

Todo parte con la mina manejando y ¡pufff!, la bencina se acaba y se queda en pana justo encima de las vías del tranvía, donde es obligada a empujar el transporte sola a ojo de todo público.

Después es echada de la pega por su comportamiento cambiante e inmaduro. En resumen, el primer capítulo es cagazo tras cagazo.

Pero no todo en su vida es malo. Sophia tiene una mejor amiga: Annie, y lo único que hace con ella es hablar de sus problemas, ir a fiestas y hablar de hombres y sus respectivos miembros. También se nos introduce a Shane, un baterista que claramente va a ser el interés amoroso de la muchacha.

En fin, la historia se centra en cómo Sophia intenta llevar a cabo un negocio en solitario de ropa vintage por eBay, y en todo el transcurso de la serie podemos ser testigos de altos y bajos del negocio y de sus relaciones, tal como a uno le sucedería en la vida real (quizás no tantos bajos, porque la mayoría de las tragedias de la serie son causadas por la misma “DERPicidad” de la mina).

El personaje es exageradamente errático. Es muy común verla jactarse de lo difícil que es la vida y lo inútil que es vivirla; aun así, no hace nada al respecto y posterior a aquellos momentos sads, vuelve a ser la colorida, loca y especial muchacha que se nos presentó en un primer instante.

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Sinceramente, los chistes de la serie son terrible fomes y cuesta que te saquen una risilla loca una vez por episodio. Es más, a veces están tan metidos a la fuerza que vuelven la situaciones super absurdas y generan incomodidad.

Da la sensación que las bromas de la serie fueron sacadas de una especie de manual para dummys de “como hacer chistes y gags en una serie con una temática de moda”.  Todos los arquetipos noventeros están ahí, rondando como fantasmas y series de carcajadas espontáneas hay de sobra. Pregúntenle a Big Bang Theory, que sin Bazinga! y las risas de fondo no es nada espectacular.

La serie promete darnos una comedia hilarante y rebelde de como una chica sin dinero termino teniendo un exitoso emporio de ropa urbana.

Pero se cae feo, y terminamos encontrando un Chick Flick aburrido, simplón y cansador, la serie en vez de retratar a un personaje empoderado, que maneja con tacones y puede sacar su auto del tranvía por ella misma como lo vemos en su primer episodio, en realidad nos presenta a una chica frágil, que necesita la ayuda de todos para no terminar volviéndose loca.

Y ese es el peor error de la serie, su personaje principal es el arquetipo plano y estereotipado hasta el cansancio de la “mina loca”, y eso es todo.

Aunque no todo está perdido

Un punto a favor de la serie es el uso de los colores y cómo juegan con éstos.

Por ejemplo, en el tercer capítulo, cuando Sophia le muestra a Shane San Francisco y le explica por qué ama tanto esa ciudad, los colores presentados son vibrantes y alocados, haciéndose resaltar con la personalidad de la protagonista, en donde prácticamente la están definiendo.

Esto lo podemos ver en el momento en que se dirigen a la feria o cuando se comen unos tacos, o cuando se topan con una calle repleta de graffitis que, finalmente y por la misma razón antes mencionada, logra encontrar el nombre perfecto para su página en eBay.

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En resumidas cuentas, no es algo taaaan malo, pero es un producto vacío.

No estoy diciendo que la serie sea imposible de ver pero es algo que no hace mover tu cerebro ni un poco, tus ojos solo ven una secuencia de sucesos y nada más. La cosa no está mal hecha visualmente y no pido una nueva Orange is the New Black o un sucesor de Bojack Horseman, pero los creadores se concentraron solo en ocupar la fórmula básica y lanzar un producto de algo ya sumamente repetido.

Nada innovador y demasiado predecible.

Si no tienes nada mejor que hacer con tu vida, tendrías dos opciones: suicidarte o ver Girlboss; y si decides por la última, te advierto que no es una cosa para ver dos veces. Con la primera basta y sobra.

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