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Especial felino: Los gatos en la cultura japonesa

8 agosto, 2018

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Especial felino: Los gatos en la cultura japonesa

El gato en Japón no es solo un animal doméstico serio, independiente y curioso -como estamos acostumbrados a entenderlo en nuestra cultura occidentalizada-, es también un ser místico en el folclore nipón y un símbolo potente a nivel cultural.

Así, el felino se ha transformado en un especie de rockstar en distintas facetas dentro del país oriental.

Históricamente, los gatos pisaron por primera vez terreno japonés con la llegada de la doctrina budista en el siglo VI, en el período Kofun tardío/Asuka, donde los monjes compartían transporte marítimo con los felinos, en función de que estos fueran guardianes de las escrituras sagradas que llevaban en sus barcos, como prevención de que ratas o insectos los arruinaran. Gracias a esto, fueron ocasionalmente considerados protectores de los hogares y de valiosos libros.

Incluso, al emperador Ichijō, de solo 13 años, se le obsequió un felino por su aniversario. La llegada de los mininos al palacio los dotó de seguridad y privilegios de la élite.

A medida que la domesticación creció, también se hicieron conocidos por sus malos hábitos -expertos en el robo y destrucción de objetos privados-. Pero ya en 1602, a comienzos del período Edo, comenzó a disminuir drásticamente la población felina luego que el gobierno ordenó la liberación gatuna para que éstos se encargaran de las ratas que destruían los campos de seda.

 Así, su popularidad aumentó en más de 9.000

Bake neko de Okabe, Utagawa Kunisada (1786–1865)

En ese contexto, Japón se mantuvo aislado de otras naciones durante un buen tiempo, por lo que la mayoría de los gatos que nacieron y habitaron en el país fueron a grandes rasgos “los mismos de siempre”.

Ante esto, el aislamiento y, seguramente, la endogamia, produjeron mutaciones que progresivamente causaron la proliferación de gatos con cola corta, también llamados Bobtail japonés, desde 1700. Este minino se convirtió en un gato de calle y fue conocido como Kazoku-neko, que en spanish es: “gato familiar”.

Después de la segunda guerra mundial, se amplió el abanico de razas a causa de la introducción americana de nuevas castas gatunas.

El gato como un símbolo de fortuna

¿Se acuerdan de ese gato dorado que está en la mayoría -si no es en todos- los locales de comida china moviendo la pata de un lado hacia otro? Ese típico felino de alto merchandising de las tiendas de objetos asiáticos tiene su origen en Japan.

El Maneki-neko es como el indio pícaro del país asiático. Es un símbolo de fortuna y suerte el cual varía su función según los elementos que traiga consigo -la moneda Kohan, cascabel, bola de cristal, etc- y su color. Incluso así, dependiendo también de cual pata esté moviendo.

Templo Gotokuji, Tokio

Una de las leyendas más interesantes de este amuleto gira en torno al El templo Gotokuji, en Tokio: Un gato que, a través de señas, salvó la vida de un señor feudal que se encontraba ante una fuerte tormenta.

Este cobijándose bajo un árbol, fue incitado por el gato a entrar al templo que en ese entonces se encontraba en míseras condiciones. El hombre se acercó con curiosidad al felino y el árbol fue alcanzado por un rayo. Tiempo después, como agradecimiento, restauró el santuario.

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Vaya y cómprelo en su tienda favorita de Patronato.

El Bakeneko

Normalmente se le traduce como gato fantasma o monstruo, pero el nombre más adecuado para este ser es el de “gato cambiante”, lo que se relaciona directamente con su habilidad de transformación -si, igual que Puar de Dragon Ball-.

Este felino es brígido. Es un espectro que tiene la habilidad de transformarse en humano a su gusto y comunicarse como nosotros sin drama. Por esto, es parte de los yōkai henge, seres mitológicos con apariencia animal, pertenecientes al folclore japonés, que pueden adoptar formas humanas como el kitsune y el orochi (maru, ja).

Gatobús (Nekobasu) es una especie de bakeneko que ha adaptado su forma a un bus

¿Se acuerda de Kirara o Espeon? Esos felinos son Nekomatas, otra especie henge que suele ser confundida con el Bakeneko. Aquello que lo diferencia es que es un ser vivo que no puede convertirse en persona, ya que solo puede imitar sus acciones y lenguaje a través de los maullidos. Además, su cola está dividida en dos, por causas místicas que se relacionan a la cantidad de años del felino.

Siguiendo con los Bakeneko, su origen más popular se relaciona al período Sakura, donde los mininos se sentían altamente atraídos a las lámparas que utilizaban aceite de pescado como combustible. Éstos se paraban en ambas patas para intentar lamer el líquido del contenedor, a lo que los dueños creían ver a un gato transformándose en un ser humano a través de las sombras. Tontos.

Asimismo, a este ser espectral se le atribuye el gusto de devorar personas y el robo de las identidades de estas mismas. También existen leyendas urbanas acerca de trabajadoras sexuales japonesas que en realidad eran Bakenekos transformados buscando satisfacción o carne humana. Ni pensar de los calientes que andaban con mariscos y pescados como palo santo atrayendo Bakenekas. Zoofilia nipona, puaj.

Bakeneko en el anime Mononoke, spin-off de ~Ayakashi~japanese classic horror

La relación entre japoneses y los gatos en la actualidad

Los misifus son bien queridos en el país oye. No solo son demonios destroza muebles/devora humanos o gatos de la suerte que moviendo sus patas salvarán la economía en un dos por tres, si no que también son un gran acompañamiento para la nación nipona que actualmente cuenta con más de 127 millones de personas y con grandes problemas de estrés a nivel laboral.

¿Por qué me voy en esa volá de comenzar a hablar de un problema social en un post de gatos? Le respondo al tiro.

En Japón existen los llamados sarariiman -trabajadores asalariados- los cuales viven constantemente en un ambiente de excesivas jornadas laborales y fuertes presiones que conllevan al karoshi, o sea, la muerte por estrés laboral.

Desde 1987 esta situación se reconoció en el Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar de Japón y como destaca la BBC, “de acuerdo con el Consejo Nacional en Defensa de las Victimas de Karoshi, la verdadera cifra puede llegar a las 10.000 víctimas anuales”.

Prrrrrrrrrrrr

En respuesta de esto, actualmente algunas empresas japonesas han comenzado a llenar sus oficinas con mininos para combatir el estrés y las fatigas producidas por las condiciones laborales. La idea se implementó en el 2000 y se ha replicado a lo largo de las empresas niponas.

Ojo, las jornadas van más allá de doce horas diarias, en las que inclusive se presentó el caso de una mujer de 24 años en el 2015 que tuvo que realizar 100 horas extras semanales, en la agencia de publicidad Dentsu, lo que la llevo a suicidarse.

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Por otro lado, los café de gatos gozan de popularidad en Japón, abriendo el primero de estos el 2004 en Osaka y exhibiendo en su capital, Tokio, por lo menos 39 de éstos.

Lo anterior, logró su auge ante la existencia de la normativa que prohíbe a las mascotas en los departamentos y, además, al poco tiempo que pueden dedicar de lleno a éstas por las jornadas laborales. Así, estos recintos permiten a los ciudadanos y turistas pasar un rato agradable con un acompañante gatuno y un manga o libro en mano.

Finalmente, hay dos hechos que -a mi parecer- son realmente curiosos e interesantes. En Japón, se encuentra la isla Aoshima, ubicada al sur del país, la cual disfruta de una población mayoritaria de gatos en relación a personas. Esto, a causa de que los felinos tuvieron que ser llevados al territorio para matar plagas de ratones que invadían los botes pesqueros.

Imagínese los ruidos en la noche en agosto ahí, debe parecer infierno.

El segundo es realmente freak. ¿Haz visto alguna vez a algún gato manejando una micro o vendiendo los boletos del Metro? En Japón eso ya pasó.

Tama, la minina que fue jefa y directora de operaciones en la estación de Kishi en Kinokawa, no conducía realmente, ya que su único trabajo era saludar a los pasajeros. ¿Y cómo le pagaban? Respuesta: con mucha comida gratis. Así cualquiera poh.

Duró nueve años en su cargo, desde el año 2007 al 2015, el cual dejó a causa de su fallecimiento. Pero logró aumentar de manera potente el turismo en el lugar y fue homenajeada en su funeral, al cual asistieron más de 3000 personas. Hoy en día, figura un santuario shinto -de veneración de espíritus y genios- cerca de la estación.

Ella es Tama. Luego de fallecer, fue sucedida por Nitama, otra minina que en 2012 había sido nombrada aprendiz de jefe de estación. Yare yare daze. En conclusión, síguenos en Facebook, adopta un gato y dale amor, son bacánes.

Yare yare daze

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Estudiante de Periodismo ☺. Amante del anime, comida, películas y más weas ♥. Juego PS4 como un zángano culiao a veces.