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¿Cómo chucha arreglar el remake de Escape from New York?

5 enero, 2017

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¿Cómo chucha arreglar el remake de Escape from New York?

¿Es John Carpenter un bruto o un dios?

Sam Elliott en The Big Lebowski dice que a veces hay hombres nacidos para su tiempo y lugar en este mundo.

John Carpenter nació para 1981, y definitivamente nació para hacer su segundo magnum opus (el primero es Halloween): Escape from New York.

1997, diez años después de la tercera guerra mundial. Gringokistan experimenta un incremento en la delincuencia del 400% (algo así como Chile, que es sólo las comunas del sector oriente de la capital, en el noticiario de Mega, pero con menos detenciones ciudadanas y eventuales linchamientos) llevándoles a convertir la isla de Manhattan en una “prisión” de máxima seguridad sin guardias donde los presos corretean a sus anchas,dentro de murallas gigantes y puentes minados.

El Air Force One, avión presidencial yanki, es secuestrado por terroristas domésticos y el presidente termina como rehén en las grasosas manos de Isaac Hayes, el duque del crimen en Nueva York.

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Tras fracasar varios intentos de rescate, el comisionado de policía en Nueva York le ofrece un trato al hijo de puta más glorioso que los ochentas podían soportar sin reventar de genialidad: Snake Plissken.

Un ex fuerzas especiales encarcelado por tratar de robar la reserva federal se embarca en su confiable alas delta con una misión:

Sacar al presidente con vida y asegurar el maletín que lleva consigo, del cual depende el destino de la humanidad.

Escape from New York es grosera, violenta, con un mensaje político y social, sarcástica, Avant Garde, cargada con humor negro, siniestra y brutal.

No es un producto de su década, es un ícono cultural en cualquier era, cimentando las bases del cine de acción en los 40 años que les siguieron haciendo uso de un presupuesto irrisorio y una producción serie B que luce como el mejor cine taquillero Hollywoodense, todo gracias al conjunto de genios que se dieron cita para darle vida.

¿Entonces, por qué CONCHESUMADRES quiere Fox hacer el remake de Escape From New York?

Deme una excusa sin usar la palabra “plata” (y tampoco la letra E, para aumentar la dificultad).

La respuesta: Fox busca una trilogía. Por un lado eso me deja respirar, no van a cagarla totalmente tomando riesgos ridículos.

Por otro, es una idea de mierda y van a cagarse en todo lo cagable en esta habitación y quizás en otras, al jugar sus fichas a la segura… y no tomar riesgos ridículos.

Se filtró mucha información sobre el guión y la estructura, y no voy a mentirles: Vale callampa.

Nueva York no es una cárcel, es una utopía de edificios de cristal y drones, una especie de Silicon Valley computarizado.

Una inteligencia artificial llamada “April” controla todo.

Por supuesto que algo saldrá mal, dando paso a nuestro villano, Thomas Newton, un playboy y filántropo, totalmente no grasiento y heredero de una compañía agrícola. ¿Qué está pasando aquí? Es como algo salido del culo sudoroso de Elysium, esa película regular donde Matt Damon es Mexicano y va al espacio a patear el trasero de Jodie Foster.

No es ni de asomo Escape from New York.

En el fondo lo que FOX busca con este remake es convertirlo en una nueva Planeta de los Simios: Secuelas blandas y licuadas, ultra probadas y llenas de aire, no aspiran a nada y se conforman tanto con no sobresalir que parecen series de 6 episodios.

Es una falta de respeto para el material original, nacido el seno de la serie B al cual las grandes productoras les dieron la espalda y ahora vuelven con la cabeza gacha y un puñal en la manga.

Hay tres elementos que hacen de Escape from New York una obra maestra y de culto, de simplemente una no tan buena Escape from L.A: Kurt Russell, John Carpenter y la cultura de los 80s.

Kurt Russell AKA Snake Plissken es una persona que no se conforma con la sociedad y tiene un odio profundo por la autoridad. Es un hombre al que el gobierno le cagó en la cara y no tuvo la decencia de tirar la cadena.

Y por sobre todo es un psicópata con código moral, o como les llamábamos en otro tiempo: Un héroe. Estas tres claves son centrales para entender el por qué su personaje fue ascendido al estatus de culto, como el arquetipo perfecto del anti héroe motoquero y renegado de cabellera larga.

Kurt Russell estuvo profundamente involucrado en la creación de Snake Plissken, eligiendo su atuendo, incluido el tatuaje de serpiente y parche en el ojo, además de ser un buen amigo de John Carpenter.

En una entrevista del 2014 señaló que una tercera parte de Escape From… sería en el espacio, con toda la ridiculez que eso implica (y el hecho de que al final de Escape from LA *SPOILER¨* Snake se agarra a puñalás con alienígenas, sólo John Carpenter puede hacerlo, damas y caballeros).

John Carpenter hizo su guión en los 70’s y se esforzó porque viera la luz, cosa que tras el éxito sin precedentes de Halloween (1978) pudo nacer como fruto de pasión, su hijo violento y ochentero.

De más está decir que como su obra personal, Carpenter metió la cuchara en todas formas posibles para ajustar la película a su visión: Guión, dirección, efectos especiales (el genio de los efectos prácticos), edición y por sobre todo su música. ¿Sabían que Carpenter es músico? Y uno la zorra si me permiten agregar.

Un sintetizador puede hacer la diferencia. Después de todo los músicos todavía experimentaban con la electrónica y los sintetizadores eran territorio inexplorado, tras cientos de años con los pianos tradicionales sólo a partir de los 70’s es que el sintetizador moderno se vuelve accesible, se hace de respeto y toma fuerza en la escena musical.

Recordemos que la banda sonora de Blade Runner interpretada por Vangelis es de 1982, un año después de Escape from New York.

Esta música es central para entender por qué Escape from New York es producto de su época y el por qué un remake debe entender la importancia de su soundtrack, nada puede quedar al azar ni mucho menos: Como música genérica.

Finalmente, el elemento central y que de faltar se iría todo a la concha: La cultura de los 80s.

2017 es quizás el mejor año posible para un remake de Escape from New York.

Donald Trump a la cabeza del “mundo libre”, olas de protestas y descontento social, inmigrantes entrando a los países del primer mundo, sumados al fantasma del terrorismo, sobre inflado por los medios de comunicación y todo esto aceitado en las crecientes tensiones entre Rusia, China y Estados Unidos.

Y me hierve la sangre que se dignen siquiera a desperdiciar todo este potencial, en especial con el enamoramiento de la estética ochentera (música, carteles de neón y motoqueros) que existe en las redes sociales.

80’s

Nueva York en los ochentas era un nido de ratas. La administración Reagan se lavó las manos: pasó leyes para criminalizar aún más el consumo de drogas y de paso diezmar a las poblaciones negra y latina en los sectores urbanos.

Sobrepoblación penal, clase media huyendo a los suburbios en todas las grandes ciudades del país (El Detroit de Robocop y Los Ángeles de Terminator son igual de buenos ejemplos) y el flagelo de la heroína estaban dejando la pura zorra.

La guerra fría se volvía a entibiar con conflictos en Afganistán y el Líbano, sudamérica tenía 3 gobiernos democráticos (y dos de ellos comenzaban con la palabra Guyana) y para agregar más sal a la herida el cambio climático, el agujero en la capa de ozono, el miedo a la sobrepoblación, la crisis económica y se destapa que los cigarrillos producen cáncer.

Todo en la misma década.

En otras palabras era cosa de abrir la ventana para ver un futuro distópico cyberpunk.

Si, el Nueva York de 2017 es una ciudad hasta turística, Los Ángeles es un paraíso pseudo hipster tecnológico a diferencia de la Megacity del Juez Dredd, incluso el “gigantesco y sucio Detroit” de Robocop es la ciudad menos habitada en Norteamérica.

En el siglo XXI la crisis subprime y el 9/11 cambiaron la forma en que concebimos las distopías.

El hoyo en el ozono se está cerrando, la sobrepoblación no es más que un estadio normal en el desarrollo sociopolítico de cada país en este planeta, llegado cierto nivel económico las poblaciones se estancan y luego se reducen.

Nuestros miedos son otros, ahora le tememos a los gobiernos que se suponía debían protegernos, a los banqueros inescrupulosos, a las burbujas inmobiliarias, al desempleo, a los extremistas y fundamentalistas ya sean religiosos, de ultraderecha o de cierto gobierno al norte de Corea, o como me gusta llamarle “la Corea buena”.

Ya no existe occidente u oriente, los amigos de ayer son los enemigos del mañana y viceversa. La guerra fue demostrada como un negocio no rentable, hace 10 años decíamos:

“Los gringos invaden países del medio oriente para llevarse el petróleo”, los déficits en Afganistán e Irak son más altos que el PIB de Chile, Estados Unidos no tocó una sola gota de ese petróleo, el año pasado ni siquiera se dignó en bombardear el Líbano, ahora lo que venden es la “seguridad”

¿De qué seguridad me hablan? Un terrorista no necesita ni explosivos ni entrenamiento para dañar una nación, denle un camión y verán que tanta seguridad los ejércitos proveen.

¿Ven a lo que me refiero? El material para una distopía perfecta está ahí afuera ¿Saben qué película de ciencia ficción distópica nos han dado estos últimos años?

La Purga.

La puta Purga vale cuatro hectáreas de callampa, pero sabe muy bien como enfrascar el sentimiento de la era en que vivimos, sabe cómo apelar a la incertidumbre y el hedonismo, al descontento social, con inmigrantes y neonazis, con millenials y crisis económica, el resultado es ridículo, pero plausible (La Purga 2 no es tan mala).

Sin embargo las grandes producciones Hollywoodenses fallan en dar al clavo con sus remakes, las distopías ochenteras son más bien fantasías lejanas de cavernícolas contra marcianos, situando los años donde acontecen cada vez más al futuro y distanciandonos como espectadores de una realidad en la que deberíamos vernos reflejados.

Como si dieran por sentado que no va a pasar, casi como si pusieran el parche antes de la herida. Escape From New York cree ciegamente en su visión de 1997, es irrisoria, pero tu como espectador te lo bancas porque Snake Plissken, John Carpenter y la cultura de los 80s están ahí.

Pero basta de soñar, es 2017 y queremos un remake de Escape From New York ¿Qué hacemos?¿Qué haría yo?¿Qué haría Jesús en mi lugar? Según como yo lo veo el remake puede tomar 3 rutas:

Ruta uno:

Fox mete a Elysium y La Purga en una licuadora, espera resultados, muy probablemente mierdosos. En el mejor de los casos tenemos una nueva Judge Dredd (que aceptémoslo, hizo lo mismo al licuar The Raid y… The Raid 2, básicamente es un remake de The Raid con el Juez Dredd como personaje desbloqueable).

En el peor es el remake de Robocop: Nada del violento espíritu original (prácticamente es PG 13) y nada de la sustancia moderna (desperdiciaron a Samuel L Jackson, él debió ser Robocop por la chucha)

Ruta dos:

Fox le da soltura a sus riendas y deja a sus creativos ser. El humor negro debe si o si ir un paso más allá, las cosas que indignaron en los 80s ya no lo hacen.

Coquetear con un humor más picao a Kiss Kiss Bang Bang (peliculón) con tintes políticos y dejar la acción tal cual como en los 80s.

En el mejor de los mejores casos está Mad Max Fury Road ¿En el peor de los peores? Conan el Bárbaro del 2011 ¿No sabían qué tiene remake? Acabo de arruinarles el día entonces, no dejen que les gane la curiosidad por verlo: Es nefasto.

Ruta de MIERDA:

Fox abre el gran libro ilustrado de “Cómo hacer que su reboot/remake/soft reboot sea una vergüenza y al mismo tiempo venda miles de millones”.

Primero destinamos un 10% de nuestro presupuesto en tapizar el suelo de “cameos” por parte de los personajes clásicos que están muy viejos como para decir que no.

Segundo, el título de director es honorífico, está ahí por razones sindicales, los que dirigen son el “consejo creativo” de productora, compuesto por los ejecutivos y los focus groups que harán hasta lo imposible con tal de que la película se venda bien con los hombres entre 15 y 35 años y al mismo tiempo que pase el test de Bechdel, haciendo re shots de escenas 2 semanas antes del estreno.

Finalmente tomamos esas 12 horas de metraje y las apretamos en dos horas y media de película, asegurándonos de hacerlas lo más caóticas y mal editadas que sea posible, todo esto siguiendo la plantilla original de la película en que nos basamos.

¿En el peor de los casos? Star Wars: El despertar de la Fuerza, tiene la creatividad de un ladrillo, es el episodio 4 parte 2 y además no venden juguetes de Rey con acción de karate, hijos de puta.

¿En el peor peor de los casos? Jurassic World, nominada a un Oscar por mejor colocación de producto, junto con Blanca Nieves y los 7up, y la última película genérica de Sebastián Badilla.

Remake Perfecto

Mi remake perfecto de Escape from New York parte con el líder del crimen organizado, un cerdo de ultra derecha (preferentemente rubio) que asciende al poder con métodos fraudulentos e instaura una temporada de caza contra el crimen y la insurrección social, causando una segunda guerra civil, donde los presos más peligrosos del planeta salen a darse puñaladas a lo largo de la nación.

El caos resultante es tan masivo que el mundo declaró a los Estados Unidos como zona de cuarentena, con muros en Canadá y México para mantenerlos adentro.

Ahora es momento para que un héroe renazca de las cenizas purulentas de las grandes urbes gringas. Snake debe cruzar norteamérica de este a oeste con el propósito de detener al presidente, quien ha desarrollado una super bomba y tiene al mundo como rehén desde la nueva capital de los Estados Unidos: Nueva York, y para agregarle sal a la herida ha secuestrado a sus antiguos compañeros en el crimen y le ha puesto un precio a su cabeza.

Acción, suspenso, peleas de gladiadores, duelos de basketball y muchas explosiones, en Escape From USA, una película de John Carpenter.

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