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Cadena de fracasos: ¿Por qué no existen buenas películas de videojuegos

10 febrero, 2017

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Cadena de fracasos: ¿Por qué no existen buenas películas de videojuegos

Por: Camilo Farías Ugarte

Los recientes entrenos de Assassin’s Creed y Resident Evil: The final chapter nos han entregado otra evidencia más de que Hollywood no tiene respeto por los videojuegos por más que generen harto dinero y que su publicidad se vea en todos lados.

¿Pero cuál es la cadena de errores que causa estos fracasos? ¿Se podrá algún día romper esta maldición?

El doloroso recuerdo de Super Mario Bros (1993) hizo que Bob Hopkins se sienta arrepentido de haber interpretado a Mario hasta sus últimos días. Hollywood la estuvo jodiendo desde allí y no ha parado de cometer los mismos errores una y otra vez. ¿Puede ser que las películas basadas en videojuegos estén siempre destinadas a caer? Es posible, pero para arreglar este “género” debemos ver cuál es su cadena de errores.

Hay decenas de ensayos en internet que plantean que los videojuegos son un arte, principalmente por introducir la interactividad en los medios visuales que han sido capaz de relatarnos historias como The Last of Us y Journey. Pero, nuevamente, Hollywood no lo entiende.

 

En pleno 2017 aún hay gente que piensa que Grand Theft Auto es un juego que trata de matar policías y atropellar prostitutas y no una cruda sátira de la persecución del sueño americano.

El pasado nos han entregado películas como Mortal Kombat defendida por quienes nos gusta el tema “Techno Syndrome”, y Street Fighter con Jean Claude Van Damme, con escenas graciosas que representa todo el mal gusto que hay por ese filme. Lamentablemente, por mucho que nos hayan marcado, no dejan de ser malos filmes.

Y por otro lado tenemos a Double Dragon, Resident Evil, Final Fantasy, Doom, House of the Dead, Alone in the Dark, Max Payne, Tomb Raider, Need for Speed, Warcraft, Postal, The Prince of Persia, varias más y otra particular que ya analizaré.

Mario merece respeto

Hollywood no sólo carece de respeto por los videojuegos, sino por sus personajes. Es raro ver a Mario y Luigi viviendo en Brooklyn trabajando como gasfíter a pesar de que es su real oficio; a Edward Carnby como un experto en artes marciales capaz de dar una voltereta en el aire para luego verlo en una escena de sexo gratuita, o a Ryu y a Ken como dos estafadores.

Esto nos rompe a los personajes totalmente en que, en su mayoría, ni siquiera son supervisadas por compañías de videojuegos que tampoco comprenden del todo cómo funciona el cine. Nintendo lo intentó con Super Mario Bros, y tras una serie de trámites, se ha cerrado completamente al tema pese a los rumores.

EL H O R R O R

Otro vicio de esta tendencia es introducir de manera forzada escenas que hagan referencias al juego. El alemán Uwe Boll (y su ego) siempre repetía la fórmula con escenas acción mal filmadas, insertando imágenes del juego de turno para recordarle a los espectadores de que la película está basada en un juego.

Al igual de Doom, donde el protagonista recorre un laberinto en una secuencia en primera persona emulando a su fuente, por muy bacán que haya sido esto último, pienso que lo que sólo querían lograr era meter ese huevo de pascua como dé lugar, la gente no es tonta

Final Fantasy: The Spirits Within y Need for Speed podrían ser películas buenas, ambas cumplen con lo que prometen pero su punto débil son sus títulos.

La cinta de Square Pictures tiene una trama sobre el origen de la vida y la razón de la muerte, algo cabezón para los estándares de Final Fantasy, en un ambiente futurista e interplanetario que pasaría piola como una historia de Mass Effect. Y nadie sabría que Need for Speed es una película sobre un videojuego de no ser por su nombre, es sólo Rápido y Furioso con un poquito más de drama. Si no fueran por sus nombres, serían películas que no habrían sido necesariamente malas, pero habrían pasado muy desapercibido.

Un director de dos mundos

Hasta el momento, no hay director reconocido que quiera poner las manos al fuego, necesitan proteger sus “prestigios”. Por eso Uwe Boll se ganó la mala fama de formar una carrera que destacó por sus películas basadas en videojuegos.

Tres películas de Bloodrayne, una de Alone in the Dark, tres de In the Name of the King, Postal, House of the Dead, y más. Otros como John Moore (Max Payne) y Andrzej Bartkowiak (Doom, Street Fighter: The legend of Chun-Li), jamás han sido reconocidos por algo memorable, además de Paul W.S. Anderson, que ahora hace sólo lo que su esposa, Milla Jovovich, le dice*.

 

*Nota del editor: Yo también haría todo lo que me pidiera esa mujer.

Estas películas están llenas de acción, sin diálogos muy inteligentes, agujeros argumentales por montón, efectos especiales obsoletos y una fotografía y edición cuyo trabajo da demasiado qué desear. Un ejemplo es la tercera película de Bloodrayne, en sus primeras escenas podemos ver una toma de un personaje pero esta misma no cambia hasta segundos después que se va (de cámara)”.

En House of the Dead, del año 2003, se ven efectos bullet time que Matrix popularizó en 1999, parodiado e imitado, en su estreno ya no era novedad, incluso ridículo.

Los directores hollywoodenses más serios que se han asomado son Steven Spielberg, que ha estado interesado en producir una película de Halo por mucho tiempo, al igual que Peter Jackson para la misma franquicia. Y Guillermo del Toro se ha estado juntando mucho con Hideo Kojima desde la producción del cancelado Silent Hills, pero nadie de ellos se ha atrevido a dirigir una película.

La idea es poner un director que haya crecido con los videojuegos y que entienda la diferencia entre el lenguaje de estos  y el del cine, razón por la que fallan todo el tiempo. Los videojuegos y el cine tienen un lenguaje totalmente distinto, por lo que no pueden esperar a que lo que funcione en un videojuego pueda también funcionar en el cine, y viceversa.

Los videojuegos se están pareciendo cada vez más al cine, lo que no es malo, David Cage lo logró con creces en Heavy Rain, porque nos dio el total control de la historia para generar distintas situaciones y finales, cinco jumbitos.

Sin embargo, distinta es la historia con Beyond: Two Souls, protagonizado por las versiones digitales de Ellen Page y Willem Dafoe que logran contar una gran historia pero por más que lo jugaba pensé que todo terminaba igual, derivando a una falsa sensación de control de los eventos como en el anterior juego de Quantic Dream.

Hideo Kojima también ha pecado de esto. Disfruté Metal Gear Solid, el 2, el 3, pero fue el 4 el que me decepcionó. Lo que prometía ser un cierre épico para la historia de Solid Snake terminó con una sobreexposición tremenda del argumento, diálogos interminables, y cinemáticas que superan la hora de duración. Me obligaba a estar atento a no perderme algo de la historia o de apretar X para ver un flashback, impresentable.

No sé si Kojima tiene claro qué es lo que pretende hacer con los videojuegos, con todo el respeto que le tengo, pero con Guns of the Patriots se cayó, pero no por eso lo crucificaré. No he jugado el V y espero que no pase lo mismo con Death Stranding.

Una película basada en un videojuego debería tener su propia identidad cinematográfica. Para que Uncharted o Bioshock funcionen (si es que sus proyectos se concretan) debería olvidarse de que son videojuegos, que sea una franquicia desde cero, pueden conservar los personajes y sus trasfondos, pero no tratando de imitar su fuente original, es una adaptación, no un homenaje.

Arte conceptual de la película de Bioshock nunca desarrollada.

Pueden crear una historia nueva con los personajes en el mismo mundo y ni siquiera tiene que tener un relato muy trabajado, basta que el aspecto visual nos cuente lo que realmente está pasando para hacer muy buenas películas. Mad Max: Fury Road es la prueba de ello: uno puede obviar totalmente sus anteriores tres películas y ser disfrutada al 100 por ciento porque se sustenta por sí sola.

Con acción por montón, sin mucho diálogo, y sólo con un serio trabajo en la fotografía y edición logró decir todo lo que ocurría ¿Resultado? Nominación a mejor película y 6 premios Oscar. Gracias George Miller.

Si tuviera que decir cuál es la única película decente basada en un videojuego, sería Silent Hill, de Christophe Gans. Fue vendida como una franquicia cinematográfica nueva, no un videojuego, pero conservó el trasfondo de la ciudad, su dirección artística, algunos personajes y el mismo compositor del juego, Akira Yamaoka, se encargó de la música. Cumplió como un producto que se sustentó por sí mismo y si bien no está a la altura de El Resplandor o de El Exorcista en cuanto a terror, funciona como un buen thriller… siempre y cuando nos olvidemos de su secuela: Silent Hill Revelations, donde lo arruinaron todo.

 

Recuerden mi franquicia, por favor

Cuando Tomb Raider y Assassin’s Creed se estrenaron tenían algo en común: fue justo cuando sus franquicias estaban pasando por malos momentos.

La cinta protagonizada por Angelina Jolie fue después de Tomb Raider III, el último juego destacado de la saga antes del reboot que Square Enix hizo en el 2013.

Lo mismo con Assassin’s Creed, estrenado justo en el año en donde no se lanzó un juego de esta franquicia anual. Estas películas nos pueden decir que sus series intentan agarrar vuelo por otro lado, sintiendo una presión por parte de ejecutivos, productores, que demandan no sólo un presupuesto grande, sino que se hagan en un límite de tiempo que no les permite perfeccionar su guión, filmación y otros trabajos de post producción, la idea es que venda, sólo eso.

El nicho también juega en contra, es difícil que un filme sea trascendente para el cine si una película está hecho sólo para los fans. Ocurrió con Warcraft, una de las cintas más vistas en la historia de China, en donde los videojugadores viven, comen y respiran Warcraft más que en cualquier otro país, sus fanáticos lo trataron muy bien, pero la crítica no, el espectador promedio no entenderá la película y puede suceder dos cosas: se aburrirá o lo tomará como otra película más de fantasía.

Final Fantasy ha funcionado bajo esta misma lógica. Advent Children, la secuela de Final Fantasy VII, y Kingsglaive, precuela de Final Fantasy XV, están hechas mayoritariamente por desarrolladores de videojuegos, por lo que no logran colocarse entre las mejores de su género.

Square Enix sabe que estas dos cintas son historias complementarias, por lo que sabe a quién está dirigidas. Advent Children salió sólo para video y Kingsglaive se estrenó en pocas salas de Estados Unidos para ver si a alguien más le interesaba y para incluirla en la Deluxe Edition de Final Fantasy XV.

La necesidad de publicitarse también influye. No es coincidencia de que Resident Evil: The Final Chapter y Resident Evil 7 hayan salido a la luz en la misma semana, justo como en esos años en donde sí se estrenaba un blockbuster como Batman Begins, King Kong o Transformers, había que lanzar un videojuego para publicitar la película.

Afortunadamente esta práctica ya no se da con tanta frecuencia porque son muy pocos los juegos que llegaban a ser exitosos. Después de que Resident Evil 6 y Resident Evil: Operation Raccoon City no fueran bien recibidos, Capcom sintió la urgencia de dejar en claro de que su franquicia volvió.

Resident Evil 7 logró levantar nuevamente el miedo que tanto se extrañaba en la franquicia, y Paul W. S. Anderson volvió también para concretar la semana de Resident Evil, pero su película, como se esperó, fue un total fiasco.

El resentimiento hacia la novedad

Hollywood debe aprender que los videojuegos necesitan ser tomados en cuenta, y ha sido un largo camino que han recorrido para que la industria del entretenimiento digital llegara a sobrepasarlos en términos de ganancias.

Hay una clase de resentimiento del cine a las artes no tan tradicionales, mucho le costó al cómic para que la cartelera se llene de películas de Dc y Marvel. Los comics no siempre fueron gloriosos en el cine, los años 80 y 90 fueron bastante oscuros, y no fue hasta X-Men en el 2000 en donde estas comenzaron a surgir en demasía para finalmente llevar a Kenneth Branagh dirigir la primera película de Thor y que Christopher Nolan le devolviera la dignidad a Batman luego de que Joel Schumacher se la quitara con Batman & Robin.

Los videojuegos pueden seguir este mismo camino y puede existir un videojuego que esté dentro de las mejores cintas entre los gremios cinematográficos más exitosos, y lo único que basta es que llegue el momento en que alguien se ponga en serio con ellos.

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