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Alien Covenant: Matar a tu creación

25 mayo, 2017

Alien Covenant: Matar a tu creación

Alien Covenant es decepcionante. Es mediocre. Es un error.

Y no hablo en el sentido viejo culiao. Hablo sobre como en la práctica, una cinta que quizá podría ser (o mejor dicho, lo es) por derecho propio una buena película de ciencia ficción; es victima del nulo entendimiento de su propio creador.

Todo por el afán de meter una saga que no venía al caso.

Es casi tragicómico. Si Ridley Scott en Covenant presenta ciertas ideas (muy lucidas por lo demás) sobre el mito creacional y la paternidad de “los dioses”, es en última instancia – en su calidad de creador de una de las sagas fundacionales del horror scifi – responsable de matar a su propia creación.

Puede que mi opinión no sea popular y lo lamento; pero hablo como fanático y acá no intento convencerte, solo expongo algunos argumentos que me parecen necesarios al momento de enfrentarnos a una obra como Alien Covenant.

Pero partamos desde el principio.

Hoy el cine franquiciado domina la industria. Unos dos días de buena recaudación bastan para asegurar una secuela y se espera que las ganancias sean exponenciales. Amén, de tener una lógica interna que las mantenga atadas a universos.

Lo está haciendo Universal con sus películas de monstruos clásicos, lo hará Transformers, los cómics son los pioneros y así. Ad eternum. O por lo menos hasta que no sea más rentable.

El primer aterrizaje en LV-426

Alien nunca fue una franquicia de ese tipo. Como cinta; nació casi como por accidente cuando el proyecto de Dune de Jodorowsky fue rechazado.

Ahí se encontraron las semillas en Dan Obannon y Giger para crear junto a un joven Scott, un universo (autocontenido) que sería la piedra angular de la ciencia ficción moderna en el cine.

Una amalgama de elementos claves que como suele suceder cuando hay harto talento involucrado; generó sinergia.

Su secuela era un paso lógico, pero eran otros tiempos. No habían mega planes, spin offs, nada de eso.

De una extraordinaria forma, Cameron supo expandir más allá el mundo, sin tener tampoco, que dar tantas explicaciones.

Acá hay unas declaraciones del director; cuando se cumplieron 30 años de la saga en un panel de la Comic Con del 2016 y que revelan, que casi por accidente, la expansión del mundo del xenomorpho es una decisión autoral, pero no atada a una lógica de mercado.

“La regla cuando hicimos Aliens era que una secuela costaría el doble y recaudaría la mitad. Realmente no parecía un buen modelo de negocio, así que eran relativamente escasas… Creo que un equilibrio complicado cuando estás haciendo una secuela, hacerla fresca y sorprendente para el público, pero no con tal giro que sientan que se está honrando al primer film.

Tienes que jugar con las expectativas, y tienes que jugar contra las expectativas. Siempre pienso que consiste en responder a una duda que no supiste preguntar. Pero cuando lo ves, resulta obvio”.

Por ejemplo, al ser consultado sobre la presencia de un personaje como Ripley (y su evolución) señala que su tratamiento no fue premeditado, es el resultado obvio de un guión bien trabajado.

“La idea de un personaje femenino fuerte que está al mando pero es cuestionado por quienes la rodean, y aun así asciende y se convierte en una heroína. No era una luchadora que es físicamente fuerte sino alguien que es mental y emocionalmente fuerte. Eso es lo que la gente respeta realmente de ella.”

Además, sobre los efectos especiales, y como la falta de tecnología lo volvieron en plus, es otra arista que generan sentido en toda la propuesta que envolvería a Alien como franquicia.

“(Sobre los efectos especiales) En aquella época no tuvimos otra opción que esconderlo con humo, vapor, chispas, efectos estroboscópicos, cortes rápidos y cualquier otra maldita cosa que pudiéramos hacer para no enseñar las gomas y los tíos disfrazados, las marionetas controladas por cables y cosas así. Creo que te hace un poco más ingenioso y prudente en cuanto a lo que estás presentando a los espectadores. Lo hace inherentemente más extraño y aterrador.”

Cameron había creado una secuela excepcional, entendiendo que no puedes volver a tocar las mismas teclas que la original; pero sin perder su norte.

Y cuando pensamos que no volveríamos a ver a la saga en una tercera parte (tras un tortuoso proyecto que incluso llegó a tener un tratamiento de guión por parte de William Gibson, padre del cyberpunk y que leyéndolo por estos días, es notoria influencia de Covenant), nace Alien 3 de Fincher.

Una cinta muy accidentada, pero que rescata muchos conceptos de la original: Fe. Religiosidad. Sacrificio y el empoderamiento de una mujer frente a un sistema social adverso.

Alien 3 es una vuelta a los orígenes (Ripley versus el xeno) pero con una vuelta de tuerca.  Menos recursos, y un grupo de personas que no cooperan hacen de esta iteración algo diferente, pero a la vez, familiar.

Y a pesar de ser un filme muy accidentado; en donde la producción de FOX (el enemigo natural a estas alturas) metió mano hasta dejar una versión para los cines bastante pobre (no así el extended edition que mejoran notablemente la peli); sigue siendo una obra muy rescatable.

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Luego vendría Jean Pierre Junet con Resurrection (supongo que muy recomendado tras La cité des enfants perdus) y que con el pasar de los años, a pesar de ser la entrega más extraña de la saga, tiene una identidad muy marcada producto de su realizador  europeo, mirada  que estuvio muy de moda por esos años (pensemos que en el 97 también se estrenaba El Quinto Elemento, y como curiosidad, por estas fechas también se estrena Valerian) (la vida es cíclica).

Resurrection es parte también de época en donde recién se empezaba a comprender el efecto blockbuster (Jurassic Park es del 93 por ejemplo) y tuvieron ideas un poco peculiares para llevar la franquicia a derroteros que no resultaron del todo bien.

Y bueno eso podría ser el clavo de ataúd. Una saga imperfecta, pero honesta.

Lamentablemente el negocio del cine no piensa eso y FOX buscó a toda costa seguir profitando de ella. Hizo las horrendas Aliens Vs Predator y con eso, la idea de volver a ver en la franquicia de Alien resurgir, se iban un poco al carajo.

¿Pero eso es bueno cierto? Dejar ir. Cerrar círculos. Es parte de la naturaleza.

No en el cine niños.

Un nuevo mundo que explorar

Durante mucho tiempo se especuló con una vuelta al universo de Alien. Responder ciertas preguntas (que en verdad, nunca fueron definitivas para la saga).  Y eso llegó con la idea de Prometheus.

¡Y estaba todo bien!

 

Scott nos prometía que Prometheus (sic) no era una película sobre Alien. No lo estoy inventado. Por el amor de dios. LO DIJO TEXTUAL a la BBC.

“(…) he said that even if the character of the Space Jockey was present in the sci-fi franchise, although never formally introduced, this new film was not directly linked to it.”

“Dijo que incluso teniendo al personaje de el Space Jockey -nunca presentado oficialmente-  esta nueva película, no estará directamente ligada a ella.”

Estaba en el mismo mundo, pero no la tocaba directamente. Y eso bien abordado, y sin tocar directamente la saga original podría haber sido una película extraordinaria. No era necesario estar atado a ese mundo, sino que explorarlo de forma tangente. Bien Scott, una buena idea!

El problema fue que la poca confianza del proyecto fue minando la idea de ser 100% independientes. Y tuvimos lo que tuvimos.

Una cinta con una cantidad increíble de hoyos argumentales, rodeada de una gigante pomposidad y que termina con una puta escena de un Alien.

Ridley Scott había hecho una precuela de Alien. Terminó haciendo lo que prometió que no haría.

Parte importante del fracaso de Prometheus (estar a la altura de su cinta madre) se debió en parte a la labor de guion de Damon Lindelof, un sujeto que le encanta hacer misterios, y no terminar ninguno. Y no es sólo por Lost, es una constante, échenle una mirad a The Leflovers.

Prometheus es una cinta que intenta explorar temas como la creación (por el amor de dios, se llama Prometheus). Y tiene ideas súper interesantes, pero el problema es que nunca termina de despegar por estar atada a Alien.

Hay cosas que comienzan a pasar porque tienen que suceder, no importa cuanto afecte a la progresión lógica. El resultado es un grupo de exploradores IMBÉCIL. Personajes con el mínimo sentido de la supervivencia.

Loco, el geólogo EL QUE HACE LOS PUTOS MAPAS. SE PIERDE. EL MALDITO BIÓLOGO SE TIRA DE HOCICO A HACERLE CARIÑO A UNA SERPIENTE ESPACIAL. Que hueá le pasa a esa gente.

No voy a ponerme a señalar todos los hoyos lógicos y argumentales de Prometheus; es cosa de entrar a Google un rato y ver como gente con más tiempo libre que uno encontró todo lo que está mal con esa película.

Es por eso que Scott, en resumen, desperdició una muy buena idea, en algo que ni el mismo tiene claro.  Tampoco estoy mintiendo. Son declaraciones de el mismo.

What changed was the reaction to ‘Prometheus’, which was a pretty good ground zero reaction. It went straight up there, and we discovered from it that [the fans] were really frustrated. They wanted to see more of the original [monster] and I thought he was definitely cooked, with an orange in his mouth. So I thought: ‘Wow, OK, I’m wrong’.

“Descubrimos que los fans estaban realmente frustrados. Querían ver más del Alien original y yo creía que estaba definitivamente frito, con una naranja en la boca. Así que pensé: ‘Wow, ok, estoy equivocado”.

Y eso termina incidiendo bastante en el tono final de Covenant.

Nueva tripulación, mismo problema

Ridley Scott parece haber hecho acuso recibo de muchas cosas en Prometheus. El problema es que esos problemas los tradujo (como vimos más arriba) en “a esto le falta más ALIEN”

Y POR LA PUTA, SCOTT, NO, NO LE FALTA ALIEN, PARA VER ALIEN, TENGO ALIEN.

El caótico guion realizado en la predecesora de Covenant, la volvió un lastre.

Y toda la interesante (y todavía rescatable) mitología que se pretendió instaurar en Prometheus, acá la resuelven en dos patás porque hay que dividir la película en dos partes.

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Porque hay que introducir al bendito xenomorpho.

Es tal afán de que tengamos nuestra dosis de la original que todo lo que hacen es despachar lo más pronto posible la interesante trama sobre la dualidad de la creación, encarnada en Michael Fassbender que es el timón de esta nueva iteración de la saga y que sin él, perdería muchos enteros.

Una trama que aborda como a igual que en Alien, una tripulación colonizadora llega a un planeta desconocido dada una señal que interceptan.

EL PROBLEMA ES QUE NUEVAMENTE TODOS SE COMPORTAN COMO SUBNORMALES. Qué está mal con ustedes gente?  Loco, llega a un planeta inexplorado, y se ponenr a fumar? EN SERIO?  No usar cascos en un entorno no explorado? pasarse por la raja cualquier protocolo de seguridad?

Alien Covenant vuelve a repetir errores tan idiotas, que dan ganas de pegarle a los guionistas. Obviamente todos empiezan a morir.

Una trama que por momentos coquetea muy en serio con los temas favoritos de Scott como la fe, la creación como un acto de divinidad que trae sufrimiento. Y que David, termina de hacer suya muy a pesar de que está obligado a realizar una serie de acciones para encausar el filme a lo que la gente pide que sea.

Porque acá, al final no estamos frente a una secuela de Prometheus, acá estamos frente a una precuela de Alien y una que nadie pidió.

Se nota que el realizador en verdad está empeñado en contar una nueva historia, pero el guion de John Logan y Dante Harper, elabora una historia en donde el foco inevitablemente cae en los hombros de Katherine Waterston.

Waterston  está correcta, pero que no puede hacer mucho con un personaje que no es más que una versión moderna (y desprovista de todo contexto favorecedor para su interpretación) de la Ellen Ripley de Weaver.

Como apéndice, y recordando las palabras de Cameron de más arriba, es notable como el hecho de poseer ahora los medios para ser tan explícito en cuanto a violencia gráfica,  no importa.

No importa un maldito carajo el xenomorpho CGI porque está desprovisto de toda mística, no se siente peligroso, sabemos que es un efecto digital, sus escenas de asesinato (?) son confusas (desde la perspectiva del montaje) y resueltas a la rápida. Y definitivamente NO LUCE bien.

Eso es algo que una franquicia que ha cimentado parte de su honor en  la trabajada estética de su monstruo no puede permitirse.

Alien Covenant en un principio no se iba a llamar así. En un inicio, originalmente tenían como uno de los títulos tentativos, Paradise Lost. Ese debe ser uno de sus grandes tropiezos.

Si hubieran optado por seguir arreglando los errores de Prometheus en vez de bajarse los pantalones y conectarla descaradamente con la aventura de Ripley podrían haber encontrado el valor suficiente como obra autovalente.

El hecho de agregar la palabra ALIEN a el título a una película, fue la peor decisión que pudieron haber tomado, porque teniendo esplendidas ideas, están atados a revisitar a un universo que jamás necesitó toda esta explicación, uno que de ser más valiente aún, podría haber avanzado con la secuela de Neil Blomkamp, que quizás, podría haber sido fallida pero habría sido sin duda más atrevida.

Covenant es una película mediocre porque no desarrolla su potencial, por miedo a no honrar el pasado, y eso está imbuido en la lógica actual de hacer cine.

Tal como le pasó al episodio VII de Star Wars.  El problema es que precisamente Scott creó Alien porque quería una versión sin edulcorar de Star Wars.

Además, si hay algo que definió a esta historia es la experimentación. Eso es uno de los elementos que volvió tan especial a la saga original. Desde el tono guerrilla de Cameron, hasta las locuras de Jeunet.  Una franquicia que siempre intentaba abrazar al completo sus ideas, aunque los resultados no fueran los mejores. No podemos decir lo mismo de Covenant;  eso es más penca todavía.

Porque si hay una de las pocas ideas que podemos rescatar de todo este experimento fallido de Scott, es que la creación también puede ser un acto de destrucción.

Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.
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