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999 Juegos Antes De Morir: N°962 Persona 4 (2008)

2 agosto, 2016

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999 Juegos Antes De Morir: N°962 Persona 4 (2008)

 

“Now I face out”

“I hold out”

“I reach out to the truth of my life”

“Seeking to seize on the whole moment, yeah”

¿En qué punto separamos el videojuego de la vida real? ¿Somos testigos de una realidad ficticia? ¿meros espectadores en primera fila de las combinaciones de bits que hacen figuritas en la pantalla, o hacemos recuerdos reales, memorias invaluables con sentido y propósito, capaces de emocionarnos y hacernos reflexionar? Para mi los juegos de video son un hobby, usar esa palabra mágica cambia la connotación de toda la cultura gamer. Pasa de ser una pérdida de tiempo, a tiempo “bien invertido”. O al menos me es gratificante creer eso.

Persona 4 es un juego que no teme hacer preguntas complicadas. Un RPG japo que no cae en los típicos “el amor todo lo puede” o “qué es el destino”. En contraste teclea temas como la identidad de género, la ansiedad, el sexo, cómo nos ven los demás y de qué forma eso nos moldea, el morbo, la forma en que desfiguran la realidad los medios de comunicación (en este caso la tele)… y al mismo tiempo el poder de la amistad y la fuerza perpetua del amor, porque Persona 4 hace malabares entre una historia potente y un RPG dicharachero, y eso es lo que amo en él.  

Primero lo elemental: Es la zorra. Lo jugué en un punto muy bajo de mi vida, y junto a mi familia y amigos me ayudó a paliar el fantasma de la depresión, no dándome un escape, sino que haciéndome cuestionar mi realidad y cómo me relaciono con quienes me rodean. Es así de potente, cuesta no encontrar un personaje con el cual no sentirse identificado o identificada por los dilemas morales que presenta y representa.

¿Pero qué chucha es? Una pregunta difícil, ya que la mezcla de géneros en la saga Persona hacen un juego único en su tipo. Es la comunión definitiva entre un animé, un simulador de citas y un juego de rol por turnos picao a Pokémon, y es glorioso. La belleza de todo esto va en la ejecución, los segmentos del juego están divididos con maestría y te transmiten la sensación de continuidad a lo largo de la historia, que es bien larga.

El aspecto aventura gráfica con simulador de citas es super preciso, somos un adolescente sin nombre ni pasado, que llega al poblado rural de Inaba a vivir con su tío detective y prima kawaii, y en un pestañeo (de tres horas, pero se pasan volando, es como maratonear una serie de netflix) nos vemos envueltos en una serie de misteriosos asesinatos vinculados con un show de televisión/mito urbano llamado “The midnight channel” y está en nuestras manos resolver el misterio, con el puto poder de la amistad.

Y aquí la weá se pone original, existen unas cosas llamadas social links, que determinan nuestro poder para crear y controlar unos fantasmitas similares a stands de Jojo’s llamados Persona, manifestaciones de nuestras emociones y ansiedades más profundas. Los cuales desarrollamos conociendo gente y creando vínculos permanentes con quienes nos rodean. Y aquí es donde Persona 4 brilla con colores propios. Nos hace creer que todo el mundo es un estereotipo de animé, y cuando creemos que nos las sabemos por libro, se sale del guión regalando personajes sorpresiva y gratamente complejos, con backstories pulentos por lo creíbles y cercanos a la realidad que pueden llegar a ser.

El aspecto RPG se enfrasca en el género dungeon crawler ¿Que wea es eso? Es un sub género de RPG donde los calabozos son por pisos, y cada piso es más difícil que el anterior. Cada mes una persona del pueblo queda atrapada en el Midnight channel y tenemos 4 semanas para rescatarla explorando calabozos cada vez más extensos y complejos al interior del “mundo de la televisión”, que sobra decir, están plagados de monstruos llamados “shadows”,quienes vienen a partirnos la raja en cuatro.

El gameplay es bacán porque tenemos que aprendernos los patrones de ataque que tienen los enemigos y descubrir constantemente sus debilidades y fortalezas. El juego te premia por explorar los calabozos, al saber de antemano alguien es débil a fuego o a trueno como en pokémon. Y hablando de pokémon, de vez en cuando los monstruos derrotados sueltan unas cartas de Persona, las cuales usamos pa pelear y que podemos fusionar, creando personas de mayor nivel y ataques distintos, al más puro estilo “atrapalos a todos”.

Lo más bacán de todo esto es que ambos aspectos se complementan. Hay que equilibrar la vida diaria con la exploración de calabozos con un tiempo limitado, manejar el subir de niveles con completar social links a través de conversaciones (todas distintas y progresivamente más complejas). ¿Se acuerdan de todo ese rollo “salvar al mundo antes de dormir” que tenía Sakura Card Captors? Es ese el sabor de boca que me deja Persona 4, es super animé en todas sus aristas, pero animé con alma y conciencia del poco esfuerzo que hace falta para variar lo “formulaico” de su naturaleza.

Siento que no me explico bien, no sé cómo poner en palabras las cosas que hace bien este juego. Un ejemplo, conocemos a Kanji, un personaje que se nos presenta como el típico delincuente japonés, cuyo calabozo en el midnight channel es un sauna gay lleno de hombres musculosos como enemigos. Uno asume, con la experiencia de las historias tradicionales “ya, este tipo está en lo profundo del closet y necesita salir y weas” pero no, y aquí se pone pulento.

Resulta que Kanji llevaba un buen tiempo fuera del closet, su conflicto es mucho más profundo, relacionado con su propia imagen y como la sociedad asocia la homosexualidad con la femineidad y esta última con la debilidad, el temor de no ser lo suficientemente hombre como pa mantener su casa y a su madre, que lo pisoteen por demostrar lo que siente y esa ansiedad profunda de tener que salir del closet constantemente, cada vez que conoce a alguien nuevo.

¿Por qué jugarlo?

Es un juego que empieza y termina en una estación de tren. Es una historia que te deja distinto a como te encontró y eso es decir caleta sobre este medio, que tanto queremos y a veces odiamos (pero con cariño). Al final del camino, los sentimientos son reales y puta, uno no puede ponerle condiciones a eso, sea un puto juego para niños o no.

A la fecha hay caleta de spin offs de esta wea de juego (que partió como un spin off), pero la versión que jugué, que ustedes deben jugar es la de Play 2 y PSP vita, lamentablemente no sé como chucha emularla en un PC, deberían rajarse los chicos de Atlus con versiones de Steam pa toda la familia.

Ojo, que visualmente es tosco, se nota que tiene un presupuesto irrisorio y que nadie daba un peso por el juego, la música se les va a quedar pegada en mala, es pop Japonés memorable. Si encontraron el concepto bacán, les gustan los misterios de Scooby doo; chocar de frente con Shaman king y waifus picás a Dostoievski, pero no son muy dados a jugar pueden ver el anime de Persona 4.

Yo no lo recomiendo para nada, las decisiones en el juego son super cruciales y los spoilers más pequeños pueden alienarnos brígido, el animé es una adaptación palmo a palmo del juego y considero que eso le juega en contra.

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La extensión no debe ser más allá de una plana y media en tamaño de letra 12 contándonos porqué tu juego debe ser uno de los 999 que debes jugar antes de morir.

La gloria te aguarda. (Inserta riff de guitarra pulento)

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