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999 Juegos Antes de Morir N°907: Metal Gear Solid (1998)

13 mayo, 2017

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999 Juegos Antes de Morir N°907: Metal Gear Solid (1998)

“No somos herramientas del gobierno, ni de nadie más. Pelear fue la única cosa… la única cosa en la que era bueno, pero al menos, siempre peleé por lo que creí…”

 

Metal Gear Solid es una institución. Un símbolo del mejor año en la historia de los videojuegos, 1998: Half Life, Baldur’s Gate, Marvel vs Capcom, Final Fantasy Tactics, Gran Turismo, Megaman Legends, Grim Fandango, Suikoden II, Thief: The Dark Project, Resident Evil 2, Starcraft, Sonic Adventure, Need For Speed 3, Banjo Kazooie, Spyro, F-Zero X, Star Wars Rogue Squadron, Tomb Raider III, Xenogears, Turok 2, Duke Nukem, Mario Party, la primera versión de Dance Dance Revolution, Panzer Dragoon, Crash Bandicoot 3 y el maldito Zelda: Ocarina of Time.

Reconchetumadre ¡todo eso en el mismo año!

La mitad de esos juegos son serios contendientes a “mejor juego de la historia”. Para que se hagan una idea, la mitad de 28 es 14, sólo con los juegos salidos en 1998 tienes material suficiente para un “top 10 mejores juegos de la historia” y te sobran cuatro po, por la rechucha no exagero con que 1998 fue el año que definió la historia del entretenimiento electrónico para siempre y que cambió millones de vidas en el mundo, como la mía.

No tengo idea qué más decir. Postergue el artículo de este juego muchos años, desde mis primeros días como freelance en el verano de 2010 que tenía planeado escribir algo espectacular, esperaba ser más sabio a estas alturas pero la madurez no es más que una ilusión, y mi número uno personal no es más que un pequeño punto en un universo de 999 estrellas brillantes.

El 3 de Septiembre de 1998, Hideo Kojima le dio al mundo un regalo, su visión sobre soldados a la sombra de la guerra. Consecuencia es una palabra que rara vez escuchamos en videojuego alguno. Metal Gear Solid confronta al jugador con problemas de mayor escala, juega con la idea de un hombre solitario salvando al mundo (Solid Snake y sus posteriores encarnaciones) y la hace pico, la deconstruye rompiendo con el ideal del Rambo “soldado legendario pelo en pecho”, mostrando fragilidad, odio y asco por una sociedad capaz de instrumentalizar a los individuos para fines ridículos y un país que le escupe en el ojo a quienes no necesita

¿Les doy un spoiler? Los gringos son los malos.

Considero a Metal Gear Solid el Ciudadano Kane de los videojuegos. Y no es una comparación azarosa, puta hoy en día comparar algo con el Ciudadano Kane es sinónimo de “lo mejor en su género” cosa que no puede estar más alejada de la realidad.

Ni el Ciudadano Kane ni Metal Gear Solid fueron los mejores en su tiempo, pero ambos productos culturales cumplieron la misma función: Romper con lo establecido.

Ambos vieron más allá de las limitaciones de su época y se adentraron en el potencial puro que ofrecen las experiencias audiovisuales y cambiaron las convenciones que se daban por sentadas para siempre, simplemente revolucionaron el medio en el que nacieron.  

 

Metal Gear Solid fue el primer juego en mi vida que me voló la tapa de los sesos. Me cuesta contener los sentimientos mezclados que me suben por la espina cada vez que recuerdo la primera vez que escapé de Shadow Moses.

Era otoño de 2004, más o menos en esta misma época y se suponía que yo no podía jugar Play en la semana. Pico, no se van a dar cuenta. Ya estaba hundido hasta la uretra en las congeladas garras de Metal Gear, una maraña de mentiras, traiciones y giros en la trama a lo largo de 12 horas separadas en poco menos de un mes me llevaron a esto.

Ese día tenía reunión de apoderados y nos soltaron temprano, ideal para ver el final que me quitaba el sueño. Me esperaba alrededor de dos horas de exposición y explicaciones, más puñaladas por la espalda y triples dobles agentes se quitan la máscara y yo no puedo estar más emocionado. El appeal de Metal Gear Solid es su sobriedad en los momentos más exagerados y extravagantes, una disonancia única y hermosa que obsesiona a millones de fans de los videojuegos alrededor del mundo.

Ese día cambió mi destino, pero ¿De qué chucha va Metal Gear Solid? A grandes rasgos se trata del secuestro de una base militar Ártica estadounidense, llamada Shadow Moses por parte de la unidad Foxhound, grupo militar de élite gringo que además secuestró a dos personas muy importantes en la empresa armamentística norteamericana, con el propósito de negociar la adquisición de los restos del legendario soldado Big Boss con fines desconocidos (necrofilia, posiblemente).

En represalia, el gobierno secuestra y envía al veterano soldado Solid Snake para que se infiltre en la base, salve a esas dos personas importantes,a cualquier otro rehén que encuentre y detenga a Liquid Snake, su hermano genéticamente idéntico y líder de Foxhound, grupo del cual Solid Snake era miembro.

Sin saberlo, Snake descubre una conspiración nuclear relacionada con un tanque bípedo experimental llamado Metal Gear y soldados genéticamente mejorados, llamados soldados genoma que… bueno las cosas de aquí en adelante no hacen más que complicarse. En el fondo Metal Gear Solid es una historia humana sobre el poder de la tecnología, una historia casi tan vieja como la humanidad misma… pero con robots gigantes.  Y es el poder de fusionar debates filosóficos con una extravagancia y carisma que bordean lo ridículo el secreto del éxito que convirtió a Metal Gear Solid en un ícono de la industria videojueguil.

MGS es el hito que marca el inicio de los juegos cinematográficos, para bien o para mal ha subido definitivamente la vara en el desarrollo de videojuegos: La existencia de una dirección fotográfica, de una actuación hollywoodense (despreciada y apreciada en partes iguales), de artistas reconocidos en sus niveles y orquestas sinfónicas en los soundtracks, todo para el desarrollo de un juego.

La idea de que el entretenimiento electrónico era un juguete más quedó enterrada, el término “Triple A” nace a la vida, llevando la saga Metal Gear Solid como estandarte. Es una experiencia intensa, detallada e increíblemente desafiante, un ejemplo perfecto de la clase de juego que no se hace muy seguido.

Y es que TODO en este juego es brillante, es una hueá ridícula: Los escenarios fueron los primeros que sentí, que me dieron feedback a través de un control de plástico, la oscuridad de los pasillos, la humedad de la nieve, el sencillo hecho de que al respirar snake suelte vapor, ese amor por el detalle completamente fuera de serie alimenta la atmósfera del juego como un bebé gigante que se come a cucharadas una ciudad.

La música y dirección de sonido contribuyen a esto, llevando la inmersión al siguiente nivel, partiendo por el clásico sonido “!” que he escuchado en muchos medios más allá de los videojuegos, además de los ecos en cada paso y los sonidos distintivos en cada tipo de material al ser golpeados.

Ah y no he hablado aún de los personajes, son una bomba nuclear de actores de voz, pero no puedo decir mucho sin que salga algún spoiler. La batalla de cada jefe es horrorosa, desastrosa y horriblemente buena, ¿Esperaban algo distinto? Lo único malo de estos enfrentamientos es que terminan.

Revolver Ocelot, Psycho Mantis, Sniper Wolf, Vulcan Raven, Liquid Snake, todos ellos son asombrosos y todos ellos son memorables al punto de que me sé sus nombres de memoria. Quizá Psycho Mantis y su ruptura épica de la cuarta pared es superior a las otras, pero eso es sólo uno de los secretos que esconde el juego.

Y si que tiene secretos, camionadas de pequeños easter eggs que salen del “¿Qué pasaría si…?”. De ese pensamiento depende del final ¿Les conté lo de sus múltiples finales? Mierda, este es material pa sacar libros.

 

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Weón y no he empezado a hablar de cómo se juega: desafiante, difícil, todo te mata si no te escondes, los acertijos que te pone el juego son lógicos dentro del contexto y agarrarse a balazos es una apuesta arriesgada que no siempre va a dar frutos.

Weón y el doblaje al español coño es BRUTAL, estos locos eran capaces de dar su vida con tal de dar una actuación digna, la versión en inglés no es tan bacán y es en partes iguales que necesitas entender todo y que el doblaje gringo carece del impacto necesario pa que la historia te haga pico, tal cual.

El juego tiene un solo pero, uno solo y es que si sabes qué hacer y si no te gustan los videos se hace muy corto, alrededor de una hora de las más de 14 horas que dura viéndolo todo. Hacer bien un juego de estas características es un logro único, un destino con el que hay que nacer.

Ni Konami ni Kojima tenían puta idea de lo que estaban haciendo, simplemente dieron su mejor esfuerzo ¿El resto? Es parte de su mito.

 

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