999 Juegos El Infinito Juegos

999 Juegos Antes de Morir N°903: Garou: Mark Of The Wolves (1999)

10 junio, 2017

author:

999 Juegos Antes de Morir N°903: Garou: Mark Of The Wolves (1999)

En la historia de la humanidad, definitivamente hay juegos que nos marcaron. En torno al género de pelea, me quiero detener y ahondar un poco más pues, bajo el alero de clásicos como el Bloody Roar 2, o el mítico y legendario KOF -específicamente el KOF 97 que fue el primero que de ellos que jugué- había otro nuevamente que agregar a la lista y que, en ese entonces estaba a las sombras de los grandes títulos.

Éste, aunque solapado, tenía clase y elegancia; personajes pulcros y acabados.

Si no jugaste GAROU: Mark Of The Wolves, permíteme decirte, con todo respeto, que eres de papel confort.


En este momento ya estaba metiendo fichas como enfermo

Seamos sensatos y démosle a SNK lo que merece: un buen blow job. Ustedes y yo sabemos cuan influyente se volvieron estos cabros en el mundo gamer y los arcades, además de la calidad de los mismos en jugabilidad.

No podemos limitar sus obras meramente a los títulos más conocidos como el KOF. Por ahí por 1999, nace el alter ego, por decir de alguna manera, de KOF; un juego que te mostraba otra parte del mismo universo, en donde su historia, dotaba a los personajes de un trasfondo un poco más complejo e interesante.

Garou: Mark Of The Wolves, se centra en la historia de Rock Howard, hijo de Geese Howard quien fallece por longi (Terry se lo pitea). Es entonces cuando llega el eterno pulento y respetado Terry Bogard para encargarse del pequeño Rock, quien también había perdido a su madre, quedando huérfano.

Años después, Rock gozara de tener un weón tan bacán como Terry a su lado, también es llevado por el camino del combate y las artes marciales, refinando sus técnicas hasta ser tan choro como su padre adoptivo.

Es entonces, cuando ya está más grande y mino, que un sujeto desconocido, llamado Kain, organiza un nuevo torneo llamado King Of Fighters: Maximun Mayhem, donde Rock decide entrar para averiguar qué pasó con su madre.

Te puede interesar:   999 Juegos Antes De Morir N°956: Silent Hill 2 (2001)

Garou: Mark Of The Wolves, demuestra estar esculpido con  cariño y dedicación. En aquel entonces, cuando SNK sacó el juego, no fue por la mera razón de forrarse en plata, sino para pelear con la competencia que tenía en ese entonces: Street Fighter III, cuyo juego, todos sabemos, es también un ícono del género.

SNK junto a NeoGeo, realizaron la maravillosa estrategia de tirar toda la carne a la parrilla, utilizando el mejor motor gráfico disponible (utilizado también en The Last Blade 2), donde predominaba principalmente las texturas de los poderes más complejos y la fluidez de movimiento. Después títulos anteriores de pelea, personalmente, fue bastante atractivo; el ver cómo se movía la chaqueta de Rock y Terry, o el angelical rostro (si claro) de B. Janet, fue suficiente para engancharme.

My gosh!

Ya después, al ahondar en el juego, me encontré con las técnicas y dinámicas típicas del género; predominaban las “ues” pa’ adelante o pa’ atrás y la verdad es que simplificaba bastante el juego pues siempre y con todos los personajes las “furias” como le llamaba en ese entonces, se hacían de la misma manera.

Salvo algunas excepciones de “técnicas ocultas” como algunos movimientos de Tizoc o de Rock que eran bacanes pero como que estaban hechos para arcade y palancas, no los podía realizar desde el teclado.

Pues bien. Continuando con los personajes, si bien son pocos comparados con otros títulos, los que posee son suficientes para otorgar a Garou un trabajo completito, pues la falta de características como la anteriormente mencionada, esto se compensaba con la calidad de otros que dotaban al juego de rasgos exquisitos.

En relación a los nombres, demás que cachan algunos, pues la mayoría de ellos vienen del mítico Fatal Fury (influencia que también adquiere KOF). Todos eran bacanes, aceptémoslo.

Miren, para hacer un recuento, tenemos al hijo del mismo Geese; al hijo de Mai Shiranui con Andy Bogard; los discípulos de Kim; al tío de Rock; al extraordinario Gato, Tizoc y, por supuesto, al Ryu afroamericano. ¿Qué más querís? Lo tenía todo.

Te puede interesar:   Hora de Aventura never die: Pirates of the Enchiridion es un sandbox sobre Finn y Jake

Garou no tenía a strikers, ni podías jugar con equipos enteros; tampoco tenía muchos personajes ni alucinantes jefes finales modificados genéticamente y toda esa vaina, no. Nada por el estilo.

A cambio de eso, Garou te entregaba de manera sutíl, un toque de sabor que podías combinar con otros para que juntos puedan convertirse finalmente en un gran postre que disfrutabas en cada bocado; una comida elegante, refinada y justo para un paladar ni demasiado simple, ni demasiado complejo: en su justa medida para poder degustar cada detalle.

Garou no es tan sólo un juego de pelea más; es una estrategia, una movida inteligente, una sorpresa, un regalo para todos aquellos que logramos dar con él y disfrutarlo.

Merece totalmente estar dentro de los 999 juegos de debes jugar antes de morir.

Leave a comment

Comenta o muere: