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Love: Cuando el amor, no es suficiente

21 febrero, 2016

Love: Cuando el amor, no es suficiente

El 19 de febrero, Netflix estrenó su  nueva serie producida por Judd Apatow: Love.

Una comedia romántica (?) protagonizada por Gillian Jacobs y Paul Rust que aborda las relaciones amorosas hoy, en una especie de radiografía para todos aquellos que ya pasamos los 25 y que estamos en ese extraño limbo de la adultez pero seguimos siendo unos pendejos por dentro.

Es complicado abordar Love sin sentirse identificado. Es complicado abordar Love sin mirarse un poquito adentro.

Love es una comedia moderna, pero no una idiota. No te llega por lo ahueonao, lo escatológico, lo burdo. Es simpática y livianita; te hace sonreír mucho.  Y aunque su fórmula en muchos grados es predecible y hasta tradicional, eso habla un poco también, acerca de cómo realmente, nuestras vidas no son tan extraordinarias como pensamos (o mostramos) y muchas veces, simplemente somos una mala parodia de una serie de televisión.

La historia versa sobre dos cabros. Mickey (Gillian Jacobs) y Gus (Paul Rust) jóvenes-adultos, todavía son muy jóvenes para ser adultos, pero muy viejos para trasnochar todos los fines de semana. Ambos llevan una vida amorosa insatisfactoria. Ella tiene un novio polleruo que todavía no es capaz de cortar el cordón, y él, una novia controladora que realmente no lo ama.

Ambos se conocen luego del respectivo quiebre y comienzan una dinámica que eventualmente, los llevará a tener onda.  Y no es un spoiler, es lo que todos sabemos que va a pasar.

Una de las cosas agradables, es lo bien que están escritos los personajes.

Claro, Jacobs (a quién amo con locura y pasión desde su papel de Britta en Community) se come la pantalla en cada aparición. Gillian tiene oficio y tiempo en la comedia, se nota, pero eso no quita que Gus no se sienta como una persona real, o por ejemplo, que todos los secundarios, realmente se puedan percibir como seres autónomos, con vidas propias y no sean un mero decorado.

Apatow -creo-  tiene una predilección por personajes puestos en un lado del espectro social incómodo. Son tristes, algo deprimidos, inocentes y en busca genuinamente de la felicidad, con magros resultados y generalmente suelen cagarla. Mucho.

Mickey  es obsesiva, loca, absorbente, adicta y una especie de desastre adorable. Una mujer con una aparente seguridad que solo enmascara lo dependiente que puede llegar a ser y que vive en un constante miedo, pero para nada algo significativo de que sea una chica malvada.

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Gus, por otro lado, no es el prospecto de mino perfecto. Aunque medio feo e inseguro, es un cabro bueno, atento, que quiere triunfar, que ha llegado a estar cómodo en su zona de confort sin ser un hijo de puta, pero sin embargo, es más egoísta de lo que el mismo cree y llegado cierto punto, mucho más insensible e individualista de lo que pensamos.

Por eso precisamente, la serie, no es una acumulación de clichés culiaos mal llevados (bueno, eso sí es una frase cliché) porque precisamente, es una historia que sabe su lugar, sus limitaciones, su formato, pero que lleva con honestidad aquello de ser una mina loca (en plan tierno) o un nerd desadaptado hoy (no hablo del nerd clase Big Bang Theory, paren con esa serie culiá mala por favor). Una serie que moderniza el concepto de chica-conoce-chico a favor de los tiempos actuales, la generación que estira cada vez más su adolescencia. Love nos habla a nosotros.

Hablando de eso, Love es muy actual, y cuando digo actual, no me refiero a “comedia del siglo XXI tipo Love Actually” me refiero a hoy, a este día, este mes, este año, porque si algo aprendemos de Love, es que amar a alguien por estos tiempos, está plagado de convencionalismos tácitos que pueden cambiar en cualquier momento.

 

Instagrams, relaciones sociales basadas en mensajes de texto, dependencia a la comunicación y a la exposición de nuestras propias relaciones y sentimientos, en un mundo donde aquellos que realmente quieren hablar, deben hacerlo en una sala con desconocidos en una junta de AA.

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Cosa curiosa ¿Cuánto tardaran en mutar nuestros códigos de comunicación y quedaremos desfasados? Pienso en Snapchat y me duele la cabeza. En fin.

¡Ah! La banda sonora es perfecta para el joven adulto de hoy. Desde los infalibles de Queen, hasta Violent Femmes, cada episodio está condimentado con un soundtrack muy adecuado y pegote, eso le hace ganar varios puntos. Su ritmo, permite desarrollar los arcos con tranquilidad y aunque puede pecar de cierta estética inundada de hipsteridad, no es algo desagradable, mal que mal, es el mundo en el que vivimos.

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Netflix ha desarrollado una historia sobre como amar, tratando de ser alguien completamente independiente. Alguien que primero debe enfrentarse a sí mismo y lidiar con el paso del tiempo para solucionar algo que ya deberíamos tener resuelto como lo es el amor. Incluso, a pesar de que muchas veces ni siquiera sabemos dónde estamos parados.

Es una serie bacán porque al igual, como You’re the worst, escapan del personaje unidimensional y presentan gente como uno. Con aciertos, con errores, en donde vemos gente imperfecta, tomar malas decisiones, y simpatizar y reír con ellos.

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Lo de Apatow es una declaración que habla finalmente sobre cómo nosotros, somos nuestros peores enemigos. Entes inmersos en comportamientos de autosabotaje, tratando de sobrevivir en una zona compleja como lo son las relaciones, en una era, donde hay muchas otras prioridades aparte de tener una pareja.

¿Pero quién sabe? En algún punto, si tenemos algo de suerte,  quizás podemos encontrar a otra persona. Una capaz de hacernos replantear algunas cosas sobre nosotros mismos, y que nos ayude a lidiar con esos problemas.

Amar, aunque eso no sea suficiente.

Periodista. Fundador de Plan9. Weón fome.
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