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Hayao Miyazaki: Reivindicando el rol femenino

5 enero, 2018

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Hayao Miyazaki: Reivindicando el rol femenino

Mujeres fuertes y empoderadas son las que recrea Hayao Miyazaki. Todas, en cada uno de sus mundos, juegan un rol fundamental donde no necesitan ser salvadas por el sexo masculino, sino que se desenvuelven de forma autónoma, transformándose en las heroínas de sus propias historias.

Esto no es nuevo, y a pesar de que se ha vuelto cada vez más recurrente el ver a las mujeres siendo protagonistas, sin minimizar sus problemas y generando debate con cómo se desempeña, es bueno darle una vuelta de tuerca al rol que tiene el género femenino en las películas animadas.

Una de las gracias de la animación en general, y de Miyazaki en particular, es que disfrazan grandes verdades en un recurso en extremo vilipendiado (incluso al día de hoy).

Con la animación japonesa nunca ha sido fácil llegar a todos lados. Son muchas las personas que no aguantan el idioma y lo de Ghibli (y el cine oriental a pesar de su masividad), al ser tan opuesto a lo que pasa en occidente (sobre todo si se trata de la industria fílmica), no tenía muchas posibilidades de que se escapara del “under” en el que estuvo sumido por años en este lado del planeta.

Pero las cosas cambiaron cuando una de estas películas alcanzó el éxito mundial y fue coronada con un Oscar a la mejor película de animación en las premiaciones del año 2003.

A medida que han pasado los años, grandes cineastas, dibujantes y críticos han develado su fascinación por todo lo que crea Miyazaki y por cómo es capaz de crear historias de vida que son capaces de plasmar imágenes que escapan de lo posible, de lo creíble, acercándose al imaginario de los más pequeños con contenidos que, fácilmente, fascinan a los más grandes, dejando de lado el debate sobre quiénes son los personajes que mueven la trama. Lo político y lo social se disfrazan con la belleza de las imágenes y con personajes entrañables que marcan a todo aquel que se instala a ver alguna de sus películas.

Y la verdad es que Hayao Miyazaki ensalza el rol de la mujer en la historia de la animación japonesa, cambiando el paradigma que situaba al género femenino como el sexo débil en el cine, y en la vida en general.

Ahuyentando el prejuicio

La psicóloga e investigadora española Trinidad Núñez, escribió un ensayo sobre el sexismo en películas y en series de animación, donde se destaca el concepto de estereotipo como el fomento de un prejuicio.

Para ella, “el poder de esas imágenes junto a la fuerza de las palabras nos lleva a idealizar a los personajes y a ciertos estilos de vida.

Además, no podemos olvidar que la mayoría de las veces vamos al cine lo hacemos de forma relajada, vamos desprevenidos, no acudimos con ojos críticos… Y de esa manera nos dejamos impresionar más fácilmente.

También debemos reconocer que el cine suele tener una carga ideológica (por eso en algunos casos existe la censura) a la vez que posee una carga emocional y social. Así que podríamos afirmar que tiene potencialmente “efectos secundarios””.

Es por eso que el cine animado es importante ya que, aunque sea complejo verlo de buenas a primeras, alimenta o debilita los conceptos preestablecidos, las ideas con las que llegabas desde antes de instalarte a ver una película.

Y eso, finalmente, puede hacer la diferencia en los espectadores, sobre todo en los menores y en su forma de percibir el mundo.

Además de considerar los trabajos de Miyazaki y de los estudios Ghibli como obras maestras, fuentes de inspiración, demoledoras de prejuicios y una delicia visual gracias a su colorida, cuidada y espectacular estética, nunca fue un secreto que lo que el director buscaba era desarrollar características potentes en personajes que, generalmente, fueron dejados en un segundo plano a lo largo de toda la historia del cine. La reivindicación de la mujer vino de la mano con filmes como “La Princesa Mononoke” (1997), “Mi vecino Totoro” (1988), “El Viaje de Chihiro” (2001), “Ponyo” (2008), “Kiki, la Aprendiz de Bruja” (1989).

Pero para no confundirnos, seguiremos una cronología y revisaremos tres películas, poniendo especial énfasis en el desempeño del sexo femenino y en cómo actúan sus protagonistas en relación a los otros personajes que aparezcan en la historia.

“Mi Vecino Totoro” (1988): Naturaleza, fantasía y curiosidad

Dos hermanas, Mei y Satsuki de seis y once años, se cambian de hogar con su padre. Gracias a la curiosidad de la más pequeña es que se encuentran con misteriosos y tiernos seres dentro y en los alrededores de la casa. Uno de ellos era un enorme y extraño espíritu protector del bosque: Totoro.

Ambientada en los años 50’s, fue galardonada como la mejor película animada de la historia según la revista británica Time Out, dejando en segundo lugar a “Blanca Nieves y los siete enanitos”. Pero, ¿Por qué “Mi Vecino Totoro” reivindica el papel de las mujeres en los films animados?

La respuesta es sencilla: porque posiciona a dos niñas pequeñas como las protagonistas de una historia donde la enfermedad de su madre no se transforma en un sufrimiento perpetuo, sino que desenvuelven su falta despertando un imaginario característico de infantes, transformando su cotidianidad en una aventura enriquecedora y extraordinaria.

Ambas se internan en un mundo que las conecta directamente con el bosque y con las criaturas que allí habitan, criaturas que –por cierto- solo ellas pueden ver.

Su interacción con los misteriosos seres se vuelve tremendamente cercana y casi de cómplices, ayudándose y transformando todo en los más maravillosos escenarios. La dualidad que existe entre la realidad y la fantasía que viven estas niñas es lo que se destaca y lo que deja contento a todo aquel que ve el film.

Sus personalidades y su interacción con los otros personajes, recuerdan la inocencia y la bondad en las personas y, a pesar de que Totoro y el Gatobus se roban las miradas, las personalidades de Mei y Satsuki son las que hacen que la historia sea inolvidable.

“La Princesa Mononoke” (1997): Epítome del ‘girl power’

Fácilmente, una de las mujeres más destacables en todo el universo creado por Hayao Miyazaki. La destreza y personalidad de una de sus protagonistas, San, se roba todas las miradas porque, básicamente, no se ven mujeres de ese estilo en el cine. Y menos en 1997, año en que se estrenó este lagometraje.

Además del conocido amor que siente Hayao Miyazaki por la naturaleza, el que se ve fielmente reflejado con lo que ocurre en “La Princesa Mononoke”, San, la protagonista y declarada enemiga de la raza humana, se alza como un personaje fuerte y con carácter a pesar de no ser el principal. Aunque hay una historia de amor entre el protagonista y San, esta línea argumental no es la que más destaca, sino los acontecimientos que allí se suceden, donde se entrelaza la fantasía, la naturaleza y la aventura.

La humanidad de la obra de Miyazaki se encarna, de cierta forma, en esta cinta. Donde los problemas medioambientales del siglo XXI se reflejan de manera poética gracias a la intervención de personajes épicos y mujeres inolvidables.

Como bien anuncia Ignacia Casals, en el cine “tenemos algunos de estos estereotipos, a saber, la mujer malvada, la mujer que cumple su “función social”, la mujer objeto de deseo o la mujer fetiche, la mujer que busca al príncipe azul y la mujer heroína” y con Miyazaki, todo se trata de heroísmo y mujeres que saben lo que quieren.

“El viaje de Chihiro” (2001): Del capricho al crecimiento

“El viaje de Chihiro”, también conocida como “Spirited Away” es el largometraje más ovacionado en la historia de los Estudios Ghibli.

Su inserción en el cine americano resultó clave para “normalizar” la animación japonesa en el mercado conematográfico occidental y darle la oportunidad a cintas extranjeras en lo que respecta a animación, saliendo de lo que presentaba Dreamworks, Pixar o Disney.

Ganadora de un Oscar, la historia de Chihiro está marcada por la magia, por experiencias del propio director y por la mitología nipona, como casi todos los universos creados por Miyazaki.

Ella, furiosa por su cambio de casa, se adentra con sus padres en un mundo completamente desconocido, al que llegan por equivocación luego de que se desviaran del camino. Chihiro debe enfrentarse a todo tipo de criaturas, las que le ayudarán a enfrentar sus miedos, a conocerse y a madurar para lograr sacar a sus padres de un hechizo realizado por la bruja Yubaba, la que los convirtió en cerdos.

Esta película, que se encuentra sexta en el ranking creado por Time Out, presenta las fases de una niña que es como cualquier otra. El retrato de la normalidad del personaje hace que sea cercano y que este mundo abstracto y mágico del que ella se vuelve parte, sea fácilmente reconocible como escenarios de la vida cotidiana. La evolución de Chihiro a lo largo del film es la que llama la atención y la transforma a una niña común en una heroína que nunca se dio por vencida.

A pesar de que el rol de la mujer ha estado cambiado en la industria del cine, específicamente en la que se dedica a la animación, y que han sido varios filmes que han intentado replicar lo que ha alcanzado Hayao Miyazaki a través de sus casi 30 años actuando como director de cine (“Brave” y “Coraline”, como ejemplos a destacar en la industria cinematográfica occidental reciente), aún falta mucho por avanzar.

Lo de Miyazaki se destaca como un trabajo que no solo realza la belleza de la animación, tratándola de manera cuidadosa y elegante –sobre todo en lo que respecta a paisajes-, también se caracteriza por crear personajes con los que uno se sienta identificada.

Es una suerte que sean mujeres de personalidades fuertes y diversas las que vengan de la mano con esta creación, ya que provoca y ayuda a olvidar los prejuicios que enfrentan las mujeres tanto en cine como en la cotidianeidad de sus vidas.

El hecho de que sean personajes femeninos los que se enfrentan a escenarios diversos y caóticos, termina humanizando e intercediendo en las acciones que estas mujeres y niñas ejercen en cada una de las películas antes descritas. La lucha constante y el no bajar los brazos es una característica digna de cualquier superhéroe y estos personajes, aunque sin capa, logran volverse eternos y entrañables en todo aquel que se instala a ver algún film de Miyazaki.

Las princesas en apuros no forman parte del universo de Hayao Miyazaki, sino que se complementan a los otros personajes y por nada quedan en un segundo plano.

La capacidad humanizadora que tienen las féminas en cada uno de sus trabajos muestran que, gracias a sus diferentes destrezas, a su fuerza tanto psicológica como física, y con su distintiva forma de enfrentarse a los diferentes problemas de los que son parte, lo de Miyazaki y su fijación por personajes femeninos fuertes no nace desde una casualidad, sino que se trabaja con cada detalle, los que incluyen el desarrollo de contrastes y luchas interiores que alimentan al personaje y lo hacen cercano al público.

Con lo de Hayao Miyazaki, definitivamente, los estereotipos sobre el desempeño del rol femenino en la historia del cine quedan relegados y, sin duda, ha terminado por transformar el cómo se planta a la mujer en el escenario de la animación creando complejidad, admiración y cercanía gracias a cada uno de los personajes creados en los diversos y mágicos mundos del que Ghibli y Miyazaki formaron parte a lo largo de los años.

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